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Los Shin y la Serpiente de Obsidiana

Las profundidades de las cuevas de Obsidiana no conocen la luz del sol, pero sí conocen el calor de los secretos. Durante siglos, la Serpiente de Obsidiana, una criatura de escamas gélidas y aliento de escarcha, había devorado los sueños de quienes se acercaban demasiado.

Los Shin, sin embargo, no tenían sueños que perder. Su naturaleza era distinta, forjada en la intersección entre lo real y lo fantástico. El Shin Mayor, cuya silueta parece fundirse con las sombras, se presentó ante la gran bestia un lunes por la mañana.

No llevaba armas, solo un cuenco de sopa ritual y una oferta: un lugar en el pilar del mundo a cambio de su protección eterna sobre las raíces de Areum. La serpiente, curiosa ante tal valentía, siseó un nombre que hizo temblar la tierra.

El pacto se selló con un rastro de ceniza volcánica que apagó todas las antorchas de la montaña, y desde aquel día, ningún mal se atreve a subir por los senderos olvidados. La serpiente duerme, pero siempre observa.