A veces el silencio en el estudio me recuerda demasiado al bosque después del primer ataque. No el silencio de la paz, sino el de la pérdida.
Lirien Hirashi no nació frente a una pantalla. Nací bajo los robles centenarios, donde la magia no era un filtro de Twitch, sino el aire que respirábamos.
La memoria es un arma de doble filo
En la bitácora de hoy quiero dejar constancia de algo: no estoy aquí por casualidad. Cada trazo que hago en directo, cada victoria en el campo de batalla virtual, es una forma de honrar a los que se quedaron atrás. Transportada a este tiempo, he aprendido que los humanos son ruidosos, extraños y a veces adorables, pero el deseo de venganza sigue ahí, latiendo bajo mi piel de elfa.
Hoy dibujo flores de Areum. Mañana… mañana seguiremos sobreviviendo.
Gracias por acompañarme en este viaje estelar.